Carpe diem¿Es el paro una excusa para no trabajar?

A día de hoy, 28 de septiembre de 2016, España tiene un paro del 20% y una deuda del 100% del PIB. Dicho de otra forma, hay un 20% de personas que quieren trabajo y no son necesarias en el mercado español. Éste es el problema más grave de España en la actualidad y éste artículo pretende hacer reflexionar al respecto.

Creo que la mejor forma para empezar es citar una frase de uno de los mejores economistas de todos los tiempos, Adam Smith: Cada individuo se esfuerza siempre para encontrar la inversión más provechosa para el capital que tenga. Al perseguir su propio interés frecuentemente fomenta el de la sociedad mucho más que si en realidad tratase de fomentarlo.”.

Los ciudadanos del estado español en su gran mayoría han sido acostumbrados a que alguien (una empresa, un amigo, el estado, etc.) les dé trabajo. La gente cuando estudia aspira a entrar a trabajar en alguna empresa que les pague bien sin pararse a pensar ni por un momento si ellos mismos podrían crearse su propio trabajo. Los signos que emite el mercado son claros. Las empresas existentes no necesitan más mano de obra, por lo tanto, hay que crear empresas nuevas. El país necesita emprendedores. Gente que se deje la piel pensando, imaginando y sudando para crear una empresa productiva.

Como dijo aquél gran presidente Norte Americano: “No te preguntes que puede hacer el país por ti, sino, que puedes hacer tú por el país”. En el caso de España es sencillo, lo mejor que puede hacer uno mismo es crear trabajo y colaborar con la gente que esté con la misma situación.

¿Crisis de valores?

España vive inmersa en una profunda crisis económica, sí, pero también en una profunda crisis de valores. El trabajo debería de volver a ser un gran valor. Juntamente con la condena por parte de todos los ciudadanos del estado frente la corrupción. No solamente la corrupción política, la corrupción existe a todas las capas de la sociedad. Empezando por aquella persona que pide al pintor que “le haga la factura sin IVA” y terminando por el empresario que no paga las horas extras a los trabajadores alegando que “si no te gusta te vas y cojo otro, hay un 20% de paro”.

La solución al problema de la crisis económica no sólo radica en cambiar de mentalidad. También se necesitan reformas fiscales. No puede ser que la persona que decida crear una empresa esté pagando el impuesto de autónomos desde el minuto 0 con sólo darse de alta en la seguridad social. Éste impuesto sólo debería de pagarse si la empresa llega a un determinado nivel de beneficio. Queremos crear riqueza, ¿verdad? Pues no pongamos palos a las ruedas y ayudemos a aquellos que la crean.

Los emprendedores necesitan mucha menos carga fiscal y una sustancial rebaja en el impuesto de sociedades. Un impuesto que debería ir en función de los beneficios que cobra cada empresa. No puede ser que pague el mismo tanto por ciento el que tiene unos beneficios de 10.000€ que el que tiene 10.000.000€ al año.